Tengo un amigo que trabaja en una ONG de temas forestales. Cada vez que el gobierno anuncia con bombo y platillo que ha vuelto a plantar una cantidad ingente de árboles, mi amigo se desespera y trata de informar por cualquier medio a su disposición que plantar arboles no es suficiente para combatir la deforestación. Lo que su organización sostiene es que de nada sirve plantar tantos árboles si nos son acompañados de acciones de participación comunitaria, de capacitación y de incentivos para que las comunidades rurales cuiden esos árboles al mismo tiempo dejan de cortar los ya crecidos. Un manejo sustentable es lo que hace falta.
En la promoción de la lectura pasa más o menos lo mismo. Después de todo la podemos pensar como una lucha contra la deforestación del alma. En estos términos, de nada sirve entregar cantidades estratosféricas de libros (que por otro lado fueron hechos con algunos de aquellos árboles) si no son acompañadas de acciones que busquen construir comunidades lectoras.
En el pasado Primer Encuentro Latinoaméricano y del Caribe de IBBY, el escritor Alberto Ruy Sanchez habló de la necesidad del “exceso” en la formación de lectores. Ruy Sanchez afirma que es necesario que haya una sobreoferta de libros para que la gente lea. “Mañana lanzamos unos libros de poesía que nadie necesita” dijo el también editor de la Revista Artes de México. Nadie los necesita más son necesarios.
A pesar de estar de acuerdo con la “teoría del exceso” de Ruy Sanchez, me parece que hacen falta algunas acciones que permitan que ese exceso sea más efectivo. Si hiciéramos un recuento de los libros que deberían existir en las bibliotecas escolares y de aula y los que de hecho están es probable que salgamos con malas cuentas. Si esos libros están en los hogares de los estudiantes y maestros no hay tanto problema, pero si esos libros se perdieron habría que preguntarnos a donde se han ido. Lo peor que nos podría estar sucediendo es que estemos destruyendo libros por una mala gestión. En este sentido es que creo que el Programa Nacional de Lectura puede aprender de Nosotros entre Libros.
El
Programa Nostros entre Libros de IBBY es un programa que comprende que la promoción de la lectura es un asunto que va más allá del aula y de la escuela, por lo tanto, concibe a las familias y a las comunidades también como promotoras de la lectura. Favorece el mejoramiento. Ampliación y diversificación de los acervos con que cuentan estos grupos que escuchan la lectura en voz alta y dialogan entre pares. El grupo piloto inició sus primeros acercamientos a niños de escuelas públicas de la ciudad de México a partir de 2005 con el trabajo de 20 voluntarios. Actualmente éste grupo ha crecido a cerca de 650 voluntarios que trabajan en cerca de 80 escuelas del D.F. El grupo de voluntarios está formado por diversas personas que se interesan en la lectura, de diversas edades, géneros (en su mayoría mujeres) y grupos sociales. En particular creo son importantes dos cosas: (1) La capacitación de promotores de lectura; (2) La participación de los padres de familia.
Explico:
1)Capacitación: Si bien el Programa Nacional de Lectura contempla un línea estratégica titulada “Formación y actualización de recursos humanos”, se limita a publicar la Estrategia 11+1 y a poner a disposición de los docentes algunos recursos en su sitio de Internet. No es suficiente. Se requiere una capacitación presencial continua (como la dada por IBBY) con talleres que enseñen a promotores (figura ausente en el PNL), docentes y bibliotecarios (existentes solo en teoría) cómo utilizar los libros. ¿Qué es y cómo se come la literatura infantil? ¿cómo y para qué leer en voz alta? ¿qué es una tertulia literaria? ¿por qué son importantes las ilustraciones? sin ir mas lejos, ¿cómo esta conformada la biblioteca de aula? ¿qué son las colecciones Astrolabio, Espejo de Urania, Claro de luna y Al sol solito? Dar por hecho que esto es algo que los maestros aprenden en la escuela normal es demasiado pedir.
2)Participación: desde mi punto de vista, unos de los principales hallazgos de Nosotros entre Libros es la importancia de la participación de mamás y papás. Si queremos que los niños se acerquen a los libros, el mejor vehículo son sus padres. Si queremos que la biblioteca escolar funcione, lo mejor es que la asamblea escolar esté involucrada.
Es justo decir que Nosotros entre Libros no existiría sin el Programa Nacional de Lectura. Los libros de los acervos de las bibliotecas de aula y escolares son esenciales para las actividades de NEL. Pero también es justo decir que Nosotros entre Libros viene a llenar un vació no contemplado por la política pública: la capacitación, la participación ciudadana y finalmente la utilización, conocimiento y divulgación de los acervos de las bibliotecas. Necesitamos plantar más arboles y publicar más libros, debe ser de manera sustentable.